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Todo empezó porque había leído Creatividad, de John Cleese, y me había fascinado. Cleese dice que tenemos dos modos de pensar: uno abierto, para jugar y explorar, y otro cerrado, para ejecutar y terminar cosas. Nos propone encender el modo abierto a propósito y permanecer en él durante largos periodos de tiempo. Cree que la creatividad necesita tiempo y espacio sin interrupciones.
Cuanto más, mejor. Nos propone programar bloques de tiempo para jugar con las ideas sin ninguna finalidad inmediata.
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