Unos días en el I.E.S. Santamarca.
‘Y tú, ¿por qué eres negro?’ en la semana cultural del Instituto Santamarca. Exposición, conferencias y taller de fotolibros.
Hace unos meses di una charla en el colegio de mi hija. Lo montó la AMPA e hice un pequeño cartel. Vinieron algunas profes y algunas familias.
Les conté sobre mi proyecto ‘Y tú, ¿por qué eres negro?’. Intenté alejarme del papel de Pepito Grillo y preparé una charla amable.
En el público estaba Marcos, el papá de una compañera de mi hija (y ya un poco amigo), que trabaja en un instituto. Mi charla le gustó y me escribió para hacerme una propuesta.
Quería una exposición, unas charlas para varios grupos y un taller de arte. Lo primero que resolvimos fue la expo.
Estaba en la entrada del instituto, durante la semana cultural, y tenía butacas para una lectura tranquila del libro. También contaba con una vitrina con todas las ediciones de ‘Y tú, ¿por qué eres negro?’.
A los pocos días de instalarla, unas de las copias del libro desapareció. Aw 💘
Las jornadas culturales se daban en dos días. En el primero tenía las tres sesiones con los bachilleratos. En el segundo el taller teórico-práctico de fotolibros.
Los días antes de ir al instituto estuve leyendo a bell books y a Esther Mayoko para inspirarme.
La primera conferencia fue súper bien, terminé firmando autógrafos. Evité el rollo antirracista clásico y les conté mi proceso creativo, que me da juego para decir lo que quiera y hacerlo entretenido.
Para algunas personas fue fascinante y para otras un petardo sideral.
El día del taller de fotolibros era el último día antes de las vacaciones. Les conté mi rollo teórico con todo el entusiasmo que pude y me dijeron que se quedaban a la segunda parte, la práctica, porque les había caído bien y les había gustado mucho.
Me sentí muy bien con el grupo de arte. Pusimos música y disfrutamos la mañana.
Unos días antes del taller, Marcos les pidió que enviaran unas fotos alrededor de la idea de ‘Felicidad’. El día de taller un joven me dijo: “Si hubiera sabido que iba a molar tanto, hubiera mandado otras imágenes”.
No sabíamos si íbamos a tener impresora o cuántos íbamos a ser. El taller tenía un punto de improvisación y libertad que le fue muy bien