EL CUADERNITO MÁGICO
Un cuadernito para buscar un estado creativo más relajado, expansivo y alegre. Contiene algunos apuntes y ejercicios que nos ayudarán a gestionar un proyecto y a contar nuestras propias historias.
El verano pasado tuve la idea de hacer un “cuaderno-libro con una mayoría de hojas en blanco. Un objeto para ser usado, compartido, reescrito y copiado". Me imaginaba que los vendía de 2 en 2 de manera obligatoria.
Todo empezó porque había leído Creatividad, de John Cleese, y me había fascinado. Cleese dice que tenemos dos modos de pensar: uno abierto, para jugar y explorar, y otro cerrado, para ejecutar y terminar cosas.
Nos propone encender el modo abierto a propósito y permanecer en él durante largos periodos de tiempo. Cree que la creatividad necesita tiempo y espacio sin interrupciones. Cuanto más mejor. Nos propone programar bloques de tiempo para jugar con las ideas sin ninguna finalidad inmediata. También habla de la gestión de las fechas de entrega, de tomar las decisiones lo más tarde posible.
Eso es lo que me estaba pasando. Estaba de vacaciones, sin la posibilidad de resolver nada urgente y en modo abierto constante. Abrí un documento y lo llamé ‘El Fueguito’.
Me gusta pensar que cuando empezamos un proyecto se nos enciende un fuego, en nuestro interior, que tenemos que cuidar hasta que lo hacemos realidad (o no). Pensé en las ilustraciones de Daniela Martagón.
Estaba imaginando hacer un libro sobre creatividad. Hablé con Daniela, la ilustradora, y le encantó la idea. La cosa estaba en marcha. Pensé en ‘Atrapar el pez dorado’ y en otros libros de ese estilo.
Volví a casa y me quedé solo unos días. Escribí un montón y vi a Daniela varias veces. Me enseñó unos cuadernos con hojas de colores que me fliparon. La idea de hacer un cuaderno empezó a ser más fuerte que la de hacer un libro. También la de hacerlos yo mismo, de manera manual. Cada cuaderno sería diferente. Me compré una impresora y empece a mirar las copisterías del barrio.
Parece una obviedad pero es muy importante contar nuestras propias historias.
“¿Cómo dar cuenta de nuestras historias cuando nos han negado el nombre, el recuerdo, el cuerpo en el territorio o el archivo? ¿Cómo dar cuenta de nuestras historias cuando nos han negado la humanidad misma? ¿Cómo dar cuenta de nuestras historias cuando han sido contadas desde la supuesta objetividad del testigo modesto? ¿Qué historia cuenta como historia?”. Mayoko rules.
Cuando volví a trabajar, de repente, dejé de escribir y perdí la energía de seguir con el proyecto. Tenía la sensación de que se me estaba apagando el fueguito. Lo último que tengo son unas maquetas y algunas ideas en el documento. Por ejemplo:
10. Fantasía. Sea lo que sea lo que hagas será un pequeño mundo de fantasía.
11. The Watermelon Woman. No hay que dejar que nos digan que algo tiene que ser “más complejo” o “más serio”.
12. Las dos preguntas. ¿Qué? ¿Cómo?
13. El botón. Imagina que tuvieras un botón en la rodilla izquierda. Si lo aprietas entras en un estado mental más abierto.
Llegué a hacer alguna maqueta. Quería hacer algo muy barato de producir. Tambien afiné el texto de venta:
”Un cuaderno-libro para encontrar una creatividad relajada, expansiva y alegre. Contiene algunos apuntes y ejercicios que nos ayudarán a gestionar un proyecto y a contar nuestras propias historias. Hecho para ser usado, compartido, reescrito y copiado.
Misterioso, abierto y amable”.
Estoy intentando seguir los consejos de Cleeve y estoy haciendo sesiones largas de creatividad. También he pensado que voy a poner un botón de compra con una única existencia. Así, si alguien lo pulsa y compra, estaré obligado a hacerle una copia única, aunque doble, de ‘El Cuadernito Mágico’.
Me imagino el cuadernito como un amuleto creativo, un objeto físico que te ayuda a estar en modo abierto y a tener una creatividad más consciente.
Creo que no voy a anunciarlo en ningún sitio. ¿Quién será la primera persona en tener un cuadernito mágico?
***Agnes Essonti ha comprado la primera edición. Desactivo el botón de compra mientras lo preparo.